Federica Miross


Ves una página de un libro viejo con el título Fragancias de Ayer
Portada original del cuento

Esta es la historia de una personita bastante caótica, apasionada y creyente de lo que le dicen.


En la universidad donde estudié, un día se organizó un concurso de cuentos.

Siempre quise ser escritora; en mi corazón sonó como la oportunidad de mi vida.

Mis amigos insistieron que lo intentara.

Cuando era pequeña me inventaba historias. En las noches para dormir, mi hermana y yo escuchábamos música; yo me inventaba historias con las canciones, a veces hasta volvía a grabar los cassettes para poner la música en el órden que «mis obras» la necesitaban.

De joven, escribir poesía, un proceso para sobrevivir esa época de re-descubrimiento. Después comencé a escribir pequeños cuentos y ya con la vida profesional, escritos filosofales de mi vida o de las cosas que ocurrían a mi alrededor.

¿Puedes imaginarte mi alegría al escuchar esa convocatoria?

La historia de Federica Miross

Escribí el primer y único cuento que más de 5 personas (normalmente familia o amigos) haya leído.

La convocatoria tenía algunas reglas a las que teníamos que ajustarnos; una de ellas era usar un Seudónimo.

La ignorancia avanzo en mi caso. ´¿Qué era eso?´ me preguntaba.

Lo lógico hubiera sido buscar el significado en un diccionario (en ese entonces el internet no daba tanta información). Yo fuí por lo fácil: Le pregunté a mis amigos. Ellos contestaron que simplemente «es como un apodo«.

Bueno pues, mis amigos me llamaban Greñas (no necesito explicar porqué ¿Verdad?), así que hábil como soy decidí usar ese nombre. Sin más investigación.

Un amigo de mucha confianza leyó el cuento y me dió su crítica «profesional», varias correcciones ocurrieron, finalmente terminé orgullosa de mi obra.

Le hice un diseño sencillito con mi conocimiento básico de Macintosh, lo puse en un folder y lo entregué.

Ya no recuerdo bien los detalles. El hecho es que recibí una invitación a participar de la final en la ciudad de Pachuca. Nos subimos en mi ba-Tsuru con mis amigos y nos fuimos a la final.

Los premios fueron entregados en el auditorio de la escuela. El maestro de ceremonias comenzó a llamar a los ganadores, no recuerdo cuántos premios se dieron, lo recuerdo eterno.

Todos las personas a las que llamaban tenían nombres normales como «Samuel Lafuente» o «Maria Miramontes«.  ¿Te puedes imaginar mi horror?

Como sucede en momentos de alta tensión, mi mente empezó a torturarme. Cuando el maestro de ceremonias entregó el segundo lugar, llamó a alguien más, yo asumí que mi invitación había sido un error.

Escuché el llamado como en sueño…

«El primer lugar con Fragancias de ayer: ¡Greñas

… obviamente este nombre no es ni literario, ni profesional, ni siquiera lo sentí como mi segunda piel, ¡Simplemente no supe a quién llamaban!

Obviamente mis amigos se atacaron de risa, como debe de ser, y a empujones salí de mi asiento por mi premio.

¿Qué pasa después de una experiencia como esta?… exacto: ¡Aprendes!

No dejé una noche sin revivir ese evento con un nombre más digno, caray. Pasé mucho tiempo «jugando» con nombres, hasta que me decidí por uno: Federica Miross.

Por mucho tiempo, mi círculo cercano de lectores (familia y amigos), recibieron escritos con él o con mi simbolito (-*-).

Hoy es mi identidad literaria, es mi corazón de artista, es mi Nom de Plume. Federica Miross es mi pequeña yo, lo que más me gusta de mí, mi corazón.


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